LLUVIA

Del libro “Cien Relatos breves” de Eduardo Galeano:

Yoro

En Chile ha visto mucha muerte. Sus más queridos compañeros han caído fusilados o reventados a culatazos y patadas. Juan Bustos, uno de los asesores del presidente Allende, se ha salvado por un pelito.

Exiliado en Honduras, en 1974, Juan arrastra sus días de mala manera. De los que en Chile murieron, ¿Cuántos murieron en lugar de él? ¿A quiénes usurpa el aire que está respirando? Lleva meses así, de pena en pena, avergonzado de sobrevivir, cuando una tarde las piernas lo traen a un pueblo llamado Yoro, en el centro y en lo hondo de Honduras.

Llega a Yoro porque sí, porque no, y en Yoro pasa la noche bajo cualquier techo. Muy de mañanita se levanta y se echa a andar por las calles de tierra, desganado, temando tristezas, mirando sin ver.

Y de pronto, la lluvia lo golpea. Es una lluvia violenta y Juan se protege la cabeza. Pero enseguida advierte que no es de agua ni de granizo esta lluvia prodigiosa. Locas luces de plata rebotan en la tierra y saltan por los aires: – ¡Llueven peces! – grita Juan, manoteando los peces vivos que caen en picada, desde las nubes, y brincan y centellan a su alrededor para que Juan nunca más se le ocurra maldecir el milagro de estar vivo y para que nunca más olvide que él ha tenido la suerte de nacer en América:


—Y sí—le dice un vecino, tranquilamente, como si nada—. Aquí, en Yoro, llueven peces.

Fuente: Honduraslitrev
Última modificación: 27 de mayo de 2017 a las 20:07

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